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Hotline Numbers Statewide (DCF) Abuse Hotline: 1-800-96-ABUSE (1-800-962-2873)
Archdiocesan Abuse Hotline: 1-866-802-2873 (1-866-80-ABUSE)
Victim Assistance Coordinator Peter Routsis-Arroyo: 1-866-802-2873

Since 2002, the Catholic Church in the U.S.A. has followed a set of rules initiated by the bishops of the country and approved by the Vatican for dealing with sexual abuse of minors by priest or deacons: The Essential Norms for Diocesan/eparchial Policies Dealing with Allegations of Sexual abuse of Minors by Priests or Deacons. In the Archdiocese of Miami, the policy includes vulnerable adults.

Every U.S. diocese/eparchy must meet a specific set of requirements. We will share a couple of them each week throughout April during Child Abuse Prevention Month. The Archdiocese of Miami is in compliance and has been each of the 17 years since the inception of the Charter.

To establish a review board of at least five persons, mostly members of the laity, who counsel the bishop on allegations and review local policies dealing with sexual abuse of minors.

To protect the rights of the accusers and of the accused.

Photographer:

Números de línea directa Línea directa de abuso en todo el estado (DCF): (1-800-962-2873)
Línea Directa de Abuso Arquidiocesano: 1-866-802-2873
Coordinador de asistencia a las víctimas Peter Routsis-Arroyo: 1-866-802-2873

Desde 2002, la Iglesia Católica en los Estados Unidos ha seguido un conjunto de reglas creadas por los obispos del país y aprobadas por el Vaticano para enfrentar el abuso sexual de menores por parte de sacerdotes o diáconos: Estatuto para la protección de niños y jóvenes de los obispos de los EE.UU.

Cada diócesis / eparquía en los Estados Unidos debe cumplir con unos requisitos específicos. Vamos a compartir un par de ellos cada semana durante el mes de abril, el mes de prevención del abuso infantil. La Arquidiócesis de Miami está en cumplimiento y ha estado en complimiento cada uno de los 17 años desde la creación de estas normas.

Establecer una junta de asesores de al menos cinco personas, en su mayoría laicos, que aconsejen al obispo sobre las denuncias y revisen las políticas locales relacionadas con el abuso sexual de menores.

Proteger los derechos de los acusadores y de los acusados.