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Today's readings present a contrast between "Jesus' way" and the "old way." An example of the old way is the law given to Moses and Aaron about leprosy: the leper was unclean and cast out of the community. Jesus' way is the opposite: the leper is reached out to, touched, and finally cured.

Nor ought we think of the "old way" as restricted to the days of Moses and Aaron, or even to the "old" testament. The difference between the old way and Jesus' way arises in own lives. We still choose, every day, to live in our old way or in Jesus' way.

Jesus dared to touch a leper, disregarding the old way. The leper then was changed forever. He felt a calling. He couldn't keep himself from proclaiming that he had been touched by Jesus (even though Jesus told him not to!). Once Jesus touches us, we are called to proclaim his way.

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Las lecturas de hoy presentan un contraste entre el "camino de Jesús" y el "camino viejo". Un ejemplo del camino viejo es la ley que recibieron Moisés y Aarón acerca de la lepra: el leproso era impuro y se echaba fuera de la comunidad. El camino de Jesús es lo contrario: el leproso se acerca, es tocado y finalmente curado.

Tampoco debemos pensar en el "camino viejo" como algo restringido a los días de Moisés y Aarón o incluso al "antiguo" testamento. La diferencia entre el camino antiguo y el camino de Jesús surge en nuestra propia vida. Todavía elegimos, todos los días, a vivir siguiendo el camino viejo o el camino de Jesús.

Jesús se atrevió a tocar a un leproso, sin tener en cuenta el camino viejo. Así el leproso fue cambiado para siempre. Se sintió llamado. No podía dejar de proclamar que había sido tocado por Jesús (¡a pesar de que Jesús le dijo que no lo hiciera!). Una vez que Jesús nos toca, estamos llamados a proclamar su "camino".