Share

Photographer:

Las lecturas

La primera lectura, excepto durante la Pascua, siempre se toma del Antiguo Testamento. Durante los cincuenta días de la Pascua, la primera lectura se toma del libro de Los Hechos de los Apóstoles. Esto tiene como fin el poner de “relieve la unidad de ambos Testamentos y de la historia de la salvación” (IGMR 57).

Así pues, no está permitido, bajo ninguna circunstancia, cambiar los textos bíblicos, incluyendo el Salmo Responsorial, por textos no bíblicos. La vinculación entre la primera lectura y el Evangelio es vital, pues ambas tienen el mismo tema de fondo. La segunda lectura, por su parte, sigue su propio ritmo, más no por eso está desvinculada o debe desvincularse de la primera lectura y del Evangelio. Puesto que se trata de la Palabra de Dios, la proclamación de ambas lecturas, así como el canto del Salmo Responsorial, debe hacerse desde el ambón. La proclamación corresponde a ministros laicos, pues este ministerio no es de quien preside, sino de quienes celebran junto con él, el pueblo de Dios. No obstante, el Evangelio sí es de oficio presidencial y ha de proclamarse por el diácono o el presbítero.