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Each year this Fourth Sunday of Easter celebrates Jesus the Good Shepherd.

Today's Gospel seems especially timely, for as Christians worldwide suffer persecution like Paul and Barnabas, Jesus promises his sheep enduring, invincible safety:
"They shall never perish. No one can take them out of my hand." But we who are free to live our faith peacefully sometimes take our membership in Jesus' flock for granted, wandering astray to seek our own pleasure and prosperity.

The simple cross that Pope Francis always wears seems to show us how Jesus responds to that. Francis's cross features an image of Jesus, who has sought and found a lost sheep, then joyfully set it on his shoulders to carry it gently home.

May Good Shepherd Sunday inspire us, so often lost and found ourselves, to assist Jesus in seeking, finding, and gently carrying home our fellow precious lambs.

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Cada año en este Cuarto Domingo de Pascua celebramos a Jesús como el Buen Pastor. El Evangelio de hoy parece especialmente oportuno, para los cristianos de todo el mundo que sufren por ser perseguidos como Pablo y Bernabé, Jesús promete a sus ovejas una seguridad duradera y fortalecida.

"No perecerán. Nadie puede quitármelos de la mano". Pero nosotros que somos libres para vivir nuestra fe de forma pacífica algunas veces damos por hecho nuestra pertenencia al rebaño de Jesús, vagando por el mal camino buscando nuestro propio placer y prosperidad.

La cruz simple que el Papa Francisco lleva puesta parece mostrarnos cómo Jesús responde a eso. La cruz del Papa Francisco muestra una imagen de Jesús, que fue a buscar y encontró a una oveja perdida, luego la coloca alegremente sobre sus hombros para llevarla gentilmente a casa.

Que el Domingo del Buen Pastor nos inspire, frecuentemente perdidos y encontrados, para asistir a Jesús a buscar, encontrar y gentilmente llevar a casa a nuestros compañeros corderos preciosos.