From the Pastor

Del Pastor

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My Dear St Matthew Family,

As many of you may know, in my last vacation I had the opportunity to visit Münich in Germany. There is a concentration camp in Münich called Dachau. Thousands lost their lives in that concentration camp, including Catholic clerics. Seeing the images and videos on display in that concentration camp left me beside myself.

What started off as a group of us walking in together to see the concentration camp, quickly became a little personal retreat as we each took to ourselves to process everything we were seeing and experiencing. I remember vividly a distinct odor that I kept asking others if they could smell. It wasn’t pleasant nor was it unpleasant, it was just distinct.

Oddly enough, the group reconvened at the gas chambers. Being in that place brought terror in my bones that even as I write this, I get chills. To know that so many lost their lives unbeknown to them of what was about to happen. Because of that experience, I decided to bring that with me and share it with all of you as we journey through Lent together. We often times want to shy away from suffering and often want to look away but the danger in looking away is that we might miss Jesus’ presence.

As I walked the grounds of the concentration camp, I was sure of one thing, that God was very present as the atrocities that were committed there endured. I know that because Jesus suffer the same ill-fate that those who lost their lives in the concentration camps did. He was killed because of who he was. In the same way that God allowed His Son to suffer on the cross, so too we are reminded that in our suffering God comes to our aide, because he never looks away from our own suffering and desires wholeheartedly that he wants to heal us and bring about a greater good in our lives.

During this Lenten season, I invite you that as you look at the symbols on the altar that remind us of that suffering, that we not look away and trust that God walks with us in our suffering. In the same way that Jesus is a light in a dark world due to sin and suffering, so too he is a light in our darkest moments of suffering. You will notice that inside the little concentration camp we built on the sanctuary there is a candle. I brought that red candle from the Catholic chapel inside the concentration camp. That candle is to remind us of Jesus’ light in those darkest moments of our live. You will also notice an icon of the Christ of Maryknoll. This image was introduced to me by a good friend during a retreat held here last year.

The question to ponder is this: Is Jesus looking out at us, or is he looking in on us? The answer will usually tell where we feel we are in our relationship with Him. Either way, whether he is inside or outside, know that Jesus is in fact there with us.

Fr. Robert

Querida comunidad de St. Matthew,

Como algunos de ustedes saben, en mi última vacación tuve la oportunidad de visitar Múnich en Alemania. En esa cuidad existe un campo de concentración llamada Dachau. Miles de personas perdieron sus vidas en ese lugar, incluyendo religiosos Católicos. Ver las imágenes y los videos mostrados en ese campo de concentración tuvo un gran impacto en mí.

Cuando llegamos al campo de concentración comenzamos a caminar juntos como grupo pero pronto cada persona comenzó a caminar solo como si estuviésemos en nuestro propio retiro personal procesando todo lo que estábamos viendo y experimentando. Recuerdo vivamente un olor peculiar que sentí en ese lugar y le preguntaba a las otras personas si también ellos percibían ese olor, no era un olor ni agradable ni desagradable, imagino que era un olor distintivo de ese lugar.

Luego de haber caminado solo por los alrededores del campo de concentración me volví a reunir con el resto del grupo en salón donde se encontraban las cámaras de gases. Estar en esa sala me hizo sentir terror en los huesos y también se me eriza la piel mientras escribo en este momento. Muchos entraron en esas salas sin tener idea de lo que le iba a ocurrir minutos más tarde. Debido a ese momento fue que decidí traer conmigo algo de esa experiencia y compartirla con ustedes mientras caminamos juntos en este tiempo de Cuaresma. Muchas veces queremos alejarnos del sufrimiento y cambiamos nuestra mirada para no ver el sufrimiento, pero el problema con esa conducta es que también perdemos la oportunidad de reconocer a Jesús quien también sufre con los demás.

Mientras caminaba por el campo de concentración, estaba seguro de una cosa, que Dios estaba presente con los que sufrían las atrocidades cometidas en su contra. Creo firmemente que Dios estaba presente en medio del dolor, sufrimiento y muerte de la misma forma que estuvo presente con su único Hijo Jesús mientras sufría y moría crucificado en la cruz. De la misma forma que Jesús sufrió en la cruz también se nos recuerda que Dios viene a nuestro auxilio en nuestro sufrimiento y nunca cambia su mirada para evitar ver nuestro rostro de dolor, Dios se hace uno con nuestro dolor y nos trae sanación y llena nuestras vidas de esperanza.

Durante este tiempo de Cuaresma los invito a que contemplen los símbolos colocados en el santuario que nos recuerdan ese sufrimiento de nuestros hermanos y hermanas y que nunca cambiemos la vista para evitar ver el sufrimiento de cara a cara y confiar que Dios siempre camina con nosotros. De la misma forma que Jesús es Luz en un mundo en tinieblas por el pecado también es Luz para nosotros en los momentos más oscuros de nuestro sufrimiento. Esa vela roja que traje conmigo desde el campo de concentración nos recuerda que Jesús es la Luz en medio de la oscuridad. También pueden notar que hay un Icono del Cristo de Maryknoll. Llegue a conocer sobre este icono a través de un buen amigo que celebramos un retiro el año pasado aquí en la parroquia.

La pregunta para reflexionar es esta: “Esta Jesús mirándonos desde adentro o nos está viendo desde afuera?”. La respuesta a esa pregunta dependerá de cómo nos sintamos en nuestra relación con Jesús. De cualquier forma, que Jesús este afuera o adentro, sabemos de seguro que Jesús está ahí presente con nosotros. Espero que tengamos una Cuaresma llena de esperanza.

Fr. Robert