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Isaiah speaks to us today of Cyrus, King of Persia, anointed by the Lord. God calls Cyrus by name and leads him in service to the Israelites. In this passage we hear that it is the Lord who gives Cyrus his title, who arms him against his enemies, and who opens doors and unbars gates before him. And God does all of this so that the people will know that “I am the LORD,” and that “there is none besides me” (Isaiah 45:6).

Paul opens his letter with essentially the same notion - that in God alone we find our grace and peace. Paul also gives thanks to God on our behalf, calling to mind our work of faith, hope, and love. And in the familiar Gospel reading, Jesus tells the Pharisees to give to Caesar what is Caesar’s and to God what is God’s.

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Isaías nos habla hoy de Ciro, el rey de Persia, ungido del Señor. Dios llama a Ciro por su nombre y lo conduce a servir a los israelitas. En este pasaje oímos que es el Señor quien le da a Ciro su título, quien lo arma contra sus enemigos, y quien abre los portones, y no deja nada trancado ante él. Y Dios hace todo esto para que su pueblo llegue a saber que “yo soy el SEÑOR,” y que “no hay otro” (Isaías 45:6).

Pablo abre su carta esencialmente con la misma noción, que sólo en Dios podemos hallar gracia y paz. Pablo también da gracias a Dios en nuestro nombre, recordando nuestro trabajo fatigoso de fe, esperanza y amor. Y en la familiar lectura del Evangelio, Jesús dice a los fariseos que den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.